El pasado mes de enero, Down Coruña celebró un encuentro para hermanos menores de 18 años. Estos encuentros son fundamentales, ya que los hermanos juegan un papel clave en la vida de las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales.
En esta ocasión, cuatro hermanos junto a dos personas del equipo y la colaboración de Rebeca, alumna en prácticas, participaron en una jornada llena de diversión y conexión emocional.
Un espacio seguro para compartir sin juicios
El objetivo de este encuentro era claro: crear un espacio de confianza donde los asistentes pudieran expresar sus sentimientos y crear vínculo junto a otros hermanos y hermanas.
A través de diferentes dinámicas divertidas, pudieron compartir sus experiencias de vida y momentos importantes junto a sus hermanos.
Una de las actividades más significativas fue “la carta a mi hermano”, en la que pudieron plasmar sentimientos, necesidades y situaciones. Cuando terminaron y quisieron compartirla con el grupo, descubrieron que muchas situaciones y sentimientos eran compartidos, lo que favoreció todavía más el vínculo entre ellos.

Más allá del encuentro: fortaleciendo los lazos familiares
La jornada concluyó con juego libre, un momento en el que los hermanos pudieron tener una conexión espontánea dejando clara la importancia de estos encuentros y lo valiosos que son para ellos en la rueda de valoración.
Estos encuentros nos invitan a ir más allá, creando vínculos y afianzando relaciones entre hermanos fuera de la entidad.

Un compromiso con toda la familia
Este encuentro demuestra que los hermanos son una parte esencial en la vida de las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales. En Down Coruña, los encuentros familiares no están dirigidos solo a padres y madres, sino a todos los miembros de la familia.
Gracias a espacios como este, los hermanos pueden compartir sus vivencias, sentirse comprendidos y, sobre todo, reforzar los lazos que los unen.



