ERASE UNA VEZ UN 13 DE MARZO…

Lo que iba a ser un día especial porque dos de las profesionales del programa de empleo estaban de cumpleaños (¡Felicidades María y Laura!) se convierte en un estado de alarma que nos obliga a encerrarnos en casa un tiempo indefinido y reestructurar nuestro trabajo de otra manera. El ZOOM se convirtió en nuestro castillo donde habitábamos todos los usuarios y profesionales de empleo, cada uno desde sus alcobas.

Todas las semanas hemos estado trabajando en sesiones de grupos reducidos para atender mejor a las necesidades de cada chico y chica y tratar diferentes contenidos del programa. Desde las torres del castillo María y Laura Andrade idean y elaboran materiales nuevos y atractivos de cara a mantener la motivación en estos momentos difíciles.

Desde las mazmorras de las oposiciones Laura Dacoba, con el apoyo de Uxío L, le sigue enviando exámenes y materiales a los chicos, que siguen formándose para aspirar a un puesto en la función pública.

Además, cada 15 días nos reunimos en el gran comedor del castillo para tomar nuestros desayunos laborales en los que tenemos espacios de escucha para tratar la motivación, las emociones, la situación actual de cada uno, hacer dinámicas laborales más lúdicas y recibir sorpresas como la de Ana Martínez, antigua profesional de la entidad.

Los protagonistas de esta historia que trabajan en empresas han pasado por momentos muy duros en los que de un día para otro les han mandado para el castillo sin entender muy bien lo que estaba pasando, teniendo que ponerse al día de lo que es un ERTE y lo que significa. A finales de mayo alguno de ellos reciben noticias de que ya se pueden incorporar a sus trabajos. Y aunque esta situación nos puede provocar sensaciones contradictorias (miedo, ganas de ver a nuestros compañeros, ilusión, rechazo, alegría…) estamos convencidos de que adoptando las medidas oportunas, juntos superaremos al coronavirus alcanzando la nueva normalidad.

Si algo nos ha enseñado el confinamiento, a mayores de conocer más a nuestros chicos, es a descubrir todavía más cualidades y potencial de las personas con Síndrome de Down y Discapacidad Intelectual, que cada día nos están demostrando lo mejor de sí mismos y toda la energía y fuerza que tienen para salir a la calle a hacerse un hueco en el ámbito laboral.

¡Y colorín colorado este cuento NO se ha acabado!

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